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Fortaleciendo nuestras relaciones en la familia

Las relaciones entre las personas están siempre en consonancia con el entorno que las rodea. Nuestras vidas están determinadas por lo que está a nuestro alrededor y todo aquello que encontramos en frente de nosotros. Este ha sido el patrón desde los primates hasta la edad moderna. El pertenecer a una familia nos da un sentido de identidad, nos ayuda a comprender quiénes somos, y nos hace sentir parte de algo más grande que nosotros mismos. Los investigadores han descubierto que las personas que poseen una familia bien constituida y conexiones sociales fuertes, son las personas más felices.

Sin embargo, actualmente el número de divorcios está en aumento, las personas jóvenes no quieren casarse ni tener hijos y las relaciones en general se están debilitando. Esto nos lleva a preguntarnos ¿qué podemos hacer para fortalecer nuestras relaciones?, ¿qué hace que una familia sea fuerte y su felicidad perdurable? y ¿de qué manera nos educamos para aprender a vivir como una familia integral?

El aprendizaje de valores, habilidades y comportamientos, el establecer patrones de vida cooperativos en el hogar, nos permiten guiar a los niños para salir al mundo, conectándolos con otras familias, enseñándoles con el ejemplo, aprendiendo de las experiencias y explicando y ejecutando sus valores. Teniendo además un sentido de lealtad y devoción hacia cada miembro de la familia, les estamos enseñando la forma de mantenernos unidos ante las adversidades. La familia debe ser un lugar de refugio para cada miembro individualmente y una práctica constante del apoyo mutuo entre todos. Y mientras educamos a los niños, los adultos fortalecemos las relaciones, alejándonos de las ideas de divorcio y separación. Sobreponiéndonos además a los intereses individuales.

Todos los seres humanos tenemos la necesidad de amar y ser amados. La familia es el lugar donde se expresa el amor en todas las etapas de la vida. Este amor no surge de forma automática, sino que requiere de un esfuerzo diario y constante, de un aprendizaje. El amor lleva tiempo, cariño y una actitud positiva. Reírnos juntos es la mejor medicina familiar. El humor es una válvula de escape para la tensión. A través de la risa aprendemos a vernos a nosotros mismos con honestidad y objetividad. Las familias fuertes deben trabajar juntas para establecer su forma de vida, permitiendo a su vez que los niños tengan voz en la toma de decisiones y en el cumplimiento de las reglas. Toda esta armonía familiar se puede lograr si utilizamos métodos integrales que nos estimulen y eduquen para alcanzar el objetivo de unidad y conexión que todos anhelamos.

Referenciahttp://www.advocatesforyouth.org/publications/1229-strengthening-family-relationships

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