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La felicidad de ayudar a otros

A todas las personas nos agrada recibir afecto y aprecio de los demás, pero ¿qué sucede cuándo en lugar de recibir, somos nosotros los que brindamos afecto? Estudios recientes confirman que nos beneficiamos de manera similar cuando damos y también cuando recibimos.

Con el acto de dar podemos experimentar placer y alegría, porque simplemente nos sentimos bien de hacer el bien a otros, especialmente cuando lo hacemos de manera generosa. Esto se logra con trabajo y esfuerzo, incorporando las actitudes y comportamientos que le traen felicidad a la vida de los demás y a nuestras propias vidas. 

No es necesario realizar grandes actos, simplemente con pequeñas muestras de afecto, podremos demostrar a los otros que nos importan. Podemos por ejemplo elogiarlos resaltando sus cualidades positivas, agradecer a los demás con mayor frecuencia, hacerles sentir que los apreciamos mediante un trato amable y cariñoso; podemos también expresar compasión y empatía mediante actos o palabras, aprender a escucharlos en sus necesidades, dado que a veces todo lo que necesitan es sentir que cuentan con alguien.

Este tipo de acciones nos permitirán tener una mayor conexión emocional con los demás al mismo tiempo que les otorgamos un poco de nosotros mismos. Cuando comencemos a dar a los demás, día a día, llegará un momento en que esta acción se convertirá en un hábito, por lo que podremos acostumbrarnos a emplear estas técnicas para hacer felices a otros y aumentar nuestra propia felicidad. Así que ¿por qué no intentarlo?

Referenciahttp://www.psychologytoday.com/blog/happiness-purpose/201405/happiness-others-7-be-relentless-giver

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