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Los vínculos sociales positivos favorecen nuestra salud

Todo en nuestro mundo está sufriendo una continua devaluación. La crisis actual está arrojando índices preocupantes de enfermedades físicas, mentales y emocionales. El manejo actual de la salud es uno de los temas más preocupantes para la sociedad. Mucho de esto se deriva de la falta de armonía en el hogar, del estrés cotidiano en el trabajo que es una constante en nuestra vida y repercute negativamente en nuestro sistema inmunológico; también de la falta de empatía en la relación médico-paciente cuando debemos realizar una consulta por un malestar. Todo nos lleva a pensar que la gran mayoría de nuestros padecimientos físicos y mentales se desprenden de fricciones en las relaciones; con la pareja, los hijos, los compañeros de trabajo y los amigos.

Sabemos que un buen diagnóstico implica la mitad de la cura. Pero, ¿de qué manera se puede llegar a la comprensión de que nuestro entorno es el disparador de una enfermedad o un factor de salud? Si sabemos que los vínculos sociales positivos favorecen nuestra salud, realizar un diagnóstico y hallar un tratamiento para las enfermedades no debería ser tan difícil o costar altas sumas de dinero. La clave está en mejorar nuestras relaciones y las formas de vincularnos con los demás.

En un estudio del 2003 titulado “¿El rechazo duele?”, se demostró por medio de resonancia magnética que una lesión física y una lesión emocional comparten el mismo centro sensorial cerebral. Esta conexión refleja la relación existente entre vínculos sociales y la secuencia de procesos fisiológicos en el cuerpo. Además en otro reciente estudio sobre los beneficios de las relaciones sociales se demostró que un mayor número de vínculos sociales y mayor contacto con familiares y amigos se asocian con un menor riesgo de muerte en mujeres jóvenes con cáncer de mama y aumenta la supervivencia en cirugías de corazón.

Asimismo, en un estudio de 1965, se demostró que las personas que no contaban con vínculos sociales tales como, matrimonio, familia, y otras afiliaciones, tenían un riesgo de muerte dos veces mayor que aquellos con un fuerte entorno social. Al parecer, una de las ventajas de pertenecer a una sociedad en la que las personas se ayudan entre sí, es que el grupo está a menudo mejor equipado que un conjunto de individuos por separado, para hacer frente a las amenazas del exterior. Esto explica y fundamenta que los nuevos paradigmas en salud -y en todos los ámbitos- deberán centrarse en el estudio de las relaciones y los vínculos para tener éxito en el tratamiento y erradicación de enfermedades producidas como resultado de la desconexión social en el siglo veintiuno. Todo nos lleva a buscar nuevos métodos y mecanismos que nos ayuden a integrarnos.

Referenciashttp://www.fundacion-salto.org/documentos/Social%20relationships-Health,%20Science,%201988.pdf

http://blogs.scientificamerican.com/streams-of-consciousness/2012/04/24/the-importance-of-being-social/

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