Por qué necesitamos un método de conexión?

Para alcanzar una mayor comprensión del significado de la conexión en la vida de un ser humano en el siglo XXI necesitamos ver más allá de un simple concepto y escudriñar las paradojas que abundan en nuestra cotidianidad casi como si éstas fueran una norma. Nuestras circunstancias actuales de vida ameritan que hagamos una reflexión profunda sobre nuestras relaciones humanas y en qué medida nos sentimos conectados con el entorno y cómo esto repercute en nuestra calidad de vida.

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Desde la década de los 90 en adelante, científicos como Christakis y Fowler, nos sorprenden con los hallazgos de sus investigaciones; ambos esgrimen que para saber quiénes somos debemos comprender cómo estamos conectados. Nuestras relaciones con los demás afectan nuestra vida de muchas maneras y en todos los ámbitos, pero existe una singularidad, una particularidad que va más allá de la economía, la política, la ecología o la salud, entre otras, y es simplemente la comprensión de lo que nos hace humanos.

Es coherente pensar que necesitamos aprender un método de conexión que nos eduque e instruya sobre nuestras relaciones, dado que afectan a muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Dichas relaciones a veces se tornan hostiles hasta en el mismo seno familiar. La educación tradicional no contempla formar seres humanos, sino que fomenta la competencia y el egocentrismo generando brechas en los vínculos fraternales, amorosos y amistosos de las personas en general. Nuestro modo de vida actual nos aleja imperceptiblemente de nuestra esencia y del amor como eje de las relaciones humanas.

Nuestras conexiones son muchas veces subestimadas, hasta el punto tal que nos sorprenderíamos si supiéramos que nuestras cuestiones relacionales son concomitantes a la crisis global que experimenta el mundo. El estado de la economía, la ecología y la educación, entre tantos aspectos, es el reflejo de nuestras relaciones, como ya referimos. Esto puede ser mal comprendido por la sociedad actual al estar carente de una educación que nos explique la integralidad del mundo y la repercusión de las interconexiones que se suceden a cada momento, cuyos protagonistas somos nosotros, los seres humanos.

Podemos decir que no sólo necesitamos un método o técnicas para aprender a conectarnos; también se requiere sabiduría, dado que estamos hablando de una evolución humana en un tiempo especial y crucial, una época de grandes transformaciones internas que no pueden subestimarse ni reprimirse. En la medida que comencemos a utilizar métodos que nos ayuden a reparar nuestras relaciones, a reorganizar la sociedad humana, nuevas metas y propósitos de vida irán surgiendo. Paulatinamente nos acercaremos más entre nosotros, trabajaremos juntos en la reparación de las consecuencias visibles que nuestras relaciones egoístas originaron en el planeta, y estaremos creando un nuevo tipo de conexión más compatible con nuestra humanidad que nos acercará al bienestar anhelado y duradero que todos aspiramos.

Referencia: Christakis, N., Fowler, J.; “Conectados, el sorprendente poder de las redes sociales y cómo nos afectan”. Ed. Taurus. Año 2010

 

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