Cooperación y apoyo mutuo tras conflictos intergrupales

Nuestra historia evolutiva describe que han sido múltiples y diversos los conflictos entre distintos grupos a lo largo de los siglos. El Instituto para la Economía y la Paz (IEP), ha logrado cuantificar los actos de conflicto entre grupos a nivel mundial y las estadísticas no son alentadoras sobre el aumento de los mismos y la posibilidad de repetición. Esta situación no es nueva para el ser humano, ha existido en todas las sociedades y existen pruebas de que las sociedades cazadoras y recolectoras estuvieron involucradas en guerras y asesinatos en masa.

Cooperación y apoyo mutuo tras conflictos intergrupales

Todo en la historia parece indicar que los conflictos entre grupos y la agresión han estado presentes siempre. Sin embargo es ahora cuando se comienza a vislumbrar que los grupos pueden aprovecharse de las situaciones posteriores a los conflictos y obtener oportunidades de colaboración y diálogo con el otro grupo involucrado en el conflicto. A través del diálogo circular post-conflicto se puede facilitar la cooperación intergrupal. Aunque dicha cooperación es frágil debido a la hostilidad y a las reacciones emocionales negativas, las discusiones o diálogos deliberativos pueden mejorar la toma de decisiones y aumentar las posibilidades de beneficios mutuos entre los grupos.

Si tenemos en cuenta que la cooperación entre los grupos ha sido considerada requisito esencial para la supervivencia y la expansión de los seres humanos en el mundo, cuál es la razón de que existan grupos a los que les resulta difícil tomar decisiones para su propio beneficio derivadas de la cooperación con otros grupos. En algunos casos, cuando las emociones negativas no permiten anticipar las consecuencias de las decisiones de algunos grupos, se dificulta la percepción de oportunidades para satisfacer sus propios intereses a través de la cooperación con miembros de otros grupos.

Los grupos, como parte de un contexto social determinado, a través del diálogo circular pueden ayudar a sus miembros a reconsiderar las decisiones y analizar los pros y contras de las mismas. Esta alternativa puede llevar a los grupos a tomar decisiones más racionales. No obstante, la comprensión de la forma en que los seres humanos hacemos frente a situaciones posteriores a los conflictos es un reto para la sociedad actual. Ante esto debemos priorizar las instancias de diálogo que aumenten la cooperación entre ambas partes del conflicto demostrándoles que se pueden obtener beneficios al colaborar mutuamente entre ellos.

Más allá de estos conflictos, los seres humanos también han demostrado una capacidad para la cooperación y la confianza entre grupos. Investigaciones del paleolítico describen cómo las relaciones amistosas entre grupos mejoraron el uso de los recursos de un territorio y la expansión de la agricultura. Se ha documentado además que la violencia entre grupos disminuyó desde la prehistoria hasta nuestros días debido a los exitosos esfuerzos para reconciliar grupos hostiles con el fin de aumentar la confianza y el beneficio mutuo después de conflictos entre grupos. Más importante aún es destacar el papel de la teoría de juegos evolutiva que profundiza la cooperación entre grupos, poblaciones y redes complejas de conexiones sociales promoviendo la resolución de conflictos mediante la cooperación.

Referencia: http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0114013