Conectados por el consumo desde la economía del compartir

La cultura del consumo siempre está cambiando. En la economía del compartir hay una estructura de consumo muy diferente de lo que existió en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial, sostiene Juliet B. Schor, profesora de sociología de la Universidad de Boston y miembro de la Red de Investigación del Aprendizaje, quien está becada por un año (2014-2015) y se encuentra haciendo una investigación sobre las nuevas instituciones y prácticas de consumo, que conforman la economía del compartir.

Conectados por el consumo desde la economía del compartir

Ella y su equipo han entrevistado y observado a participantes de diversos sectores de la economía, incluyendo personas que realizan canje de alimentos, que forman parte de los bancos de tiempo y grandes plataformas de servicios. El resultado final será una investigación académica exhaustiva sobre «la aparición de un nuevo tipo de consumidor y un nuevo conjunto de patrones de consumo».

En términos generales, la economía del compartir es un modelo en el cual los participantes pueden compartir tiempo y recursos. Incluye distintas formas como: alimentación alternativa – incluida la agricultura apoyada por la comunidad-, sistemas de trueque como bancos de tiempo y tiendas de ropa, diversos programas de financiamiento de proyectos, producción entre iguales, sitios de educación gratuitos, intercambio de casas en períodos de vacaciones y hasta alojamiento económico para viajeros en un programa llamado sofá compartido.

Todos estos servicios, sus prácticas y plataformas de operación, ofrecen un intercambio muy directo, por eso y dado que principalmente estas transacciones se realizan a través de conexiones digitales y sociales, se acuñó el término «consumo – conectados» para describirlos.

Muchos de los jóvenes entrevistados de entre 18 y 34 años expresaron un genuino deseo de conectarse con los demás, inclusive cuando existe intercambio de dinero. “Los sistemas persona a persona son más cercanos, a diferencia de las transacciones de mercado» dijeron. Por estas razones los consumidores optan por reservar una habitación en la casa de alguien, en lugar de hacerlo a través de una cadena de hoteles.

El deseo de conexión social no es el único factor que impulsa esta economía del compartir. Por razones como, pesimismo sobre el mercado laboral, una deuda paralizante, o realizar sus sueños, muchos jóvenes consumidores están buscando maneras creativas de ganancias extras. Utilizando plataformas de contacto, los consumidores pueden no sólo encontrar un alojamiento más barato que en un hotel, sino también alquilar habitaciones que no usen en sus casas y tener así una renta complementaria.

Si bien este tipo de intercambio para algunas personas pareciera tener algunos riesgos, la tecnología los disminuye al contar con plataformas que contienen comentarios en línea y puntuación de los servicios, permitiendo que los intercambios «persona a persona» sean más seguros y confiables.

Además de cumplir con un anhelo de conexión social, ahorro de costos y uso de tecnología, la economía del compartir tiene el potencial de disminuir el daño ecológico. Cada vez más los consumidores están considerando las implicaciones morales de sus elecciones; a la búsqueda de bienes de producción local y comercio justo, también incluyen la preocupación por el medio ambiente. «Las emergentes economías de escala y el comercio local siguen siendo marginales, pero es emocionante ver que se está catalizando el deseo de la gente de llevar un estilo de vida diferente», señala Schor.

Las metas más altas de la economía del compartir también podrían ser saboteadas por la explotación del trabajo y el surgimiento de monopolios que beneficien sólo a los propietarios-inversionistas. «Existe un potencial extraordinario en estas tecnologías, para crear economías persona a persona que proporcionen valor a los consumidores, creen un buen sustento para los proveedores, proporcionen autonomía a las personas y potencialmente reduzcan el daño ecológico” sostiene la investigadora.

«Creo que estamos viendo transformaciones estructurales en la cultura del consumo, que nos puede llevar a un cambio a gran escala de cómo los estadounidenses miden el éxito, el cual actualmente está arraigado en la propiedad y cambiarlo por patrones económicos más actuales.

La idea del consumo-conectados es la ruta alternativa de cómo la gente ha entendido la economía capitalista hasta ahora«, dice Schor «creo que estamos en un período que necesitamos desesperadamente compartir más«.

Referencia: http://www.radcliffe.harvard.edu/news/radcliffe-magazine/connected-consumption

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