La felicidad viene de la conexión entre nosotros

ABRAZAR.
Es lo que hace una madre al bebé que tiene dentro.
Toshiro Kanamori

¿Hay alguna manifestación de felicidad más grande que aquella donde fluyen el amor, la amistad y la empatía? Nos atrevemos a decir que todos sentimos que no. Toshiro Kanamori, uno de los grandes profesores de educación primaria de nuestro tiempo, está convencido y comprueba que esta es una realidad que no puede eludirse. En el documental “Pensando en los demás” elaborado por la Televisión Nacional de Japón, donde se muestran sus clases durante todo un año de trabajo, se pone de manifiesto su idea de educación: “Empatizar con los amigos para ser feliz”. Esta no es una simple idea, sino una forma muy natural de existencia, postergada detrás del conocimiento impreso en libros a los que se les dio prioridad.La felicidad viene de la conexión entre nosotros.Desde su pedagogía para ser feliz y pensar en los demás, Kanamori ha investigado por más de 35 años, distintas formas de trabajar directamente con las personas y la naturaleza. Ha conseguido unir el aprendizaje con la diversión, siempre con respeto a la individualidad de cada niño. Lo cierto es que si esta es posiblemente nuestra única vida, implica vivirla con alegría, y además comprender que la felicidad no consiste en buscar únicamente el beneficio individual, sino en pensar en los demás.

El trabajo al aire libre potencia la creatividad de los niños. Esa comunión con la naturaleza permite desarrollar la sensibilidad hacia ella. Sabemos que la civilización avanzada de hoy en día nos está haciendo perder esa conexión y la capacidad de sentir a los demás que de dicha conexión se desprende. Otro mecanismo adicional que el maestro Toshiro utiliza es la expresión escrita mediante cartas en las que los niños escriben sobre sus inquietudes y vivencias, las que luego comparten leyéndolas con sus compañeros. Poder expresar los sentimientos entre todos, da lugar a comprenderse y sentirse mutuamente, desarrollando la capacidad empática en común y evitando acumular rencores innecesarios en las relaciones establecidas. Esta forma de conexión ha favorecido el trabajo de modo que, al abordar temas como el acoso o alguna transgresión durante el trabajo de la clase, tuvo lugar la reflexión y el hecho de colocarse en el lugar de los damnificados y sentir su dolor.

Una educación ligada incondicionalmente a la felicidad, la conexión con los demás a través de la empatía, la naturaleza y la cooperación mutua, es el sentido de “para qué” educamos y la respuesta a lo que hay que cambiar en la escuela. La mezcla de una dedicación seria con la sencillez de este maestro, hacen notar que ser autoridad para el respeto mutuo, flexible y benevolente, puede sin lugar a dudas poner a los niños a recapacitar sobre quiénes son, cuánto valen el uno para el otro y decidir lo mejor para esa relación que han construido con esfuerzo y en armonía.

Sobre el final del documental, se hace presente una frase simple y llamativa a la vez: “Reír, llorar, aprender. Ahora los 35 alumnos entienden que los vínculos de amistad se crean pensando en los sentimientos de los demás. Aprender a pensar en los demás les ha enseñado cuál es la clave de la felicidad y a ser felices desde el fondo del corazón”.

Nadie mejor que los niños para verificar tan simple teoría sobre la felicidad. Ahora nos competen a los adultos algunas cuestiones que les dejamos para reflexionar. ¿Aceptaríamos los padres que a nuestros hijos les enseñen a ser felices con prioridad, antes que acumular conocimiento académico que siempre nos ha parecido útil? ¿Es posible que ésta y las próximas generaciones se vean favorecidas ante la posibilidad de una vida más plena? Nosotros confiamos en que sí es posible.

Referencia: http://whatonline.org/what-about-the-future-by-toshiro-kanamori/