La relación con el entorno define nuestra salud física y mental

Vivimos en un universo interconectado en donde todo lo que hacemos nos afecta. Está comprobado por varios estudios que las personas que saben relacionarse de manera positiva con los demás, tienen un mejor estado de salud física y mental, y una mayor vitalidad en su vida diaria. Por el contrario, las personas que no saben cómo tener una interacción positiva con su entorno, presentan una autoestima baja y niveles de estrés y ansiedad elevados, afectando de esta manera su salud física y mental.  LA RELACIÓN CON EL ENTORNO DEFINE  NUESTRA SALUD FÍSICA Y  MENTAL
La psiconeuroinmunología estudia las relaciones que se encuentran entre el sistema inmunológico y el nervioso; intenta demostrar que el sistema nervioso está estrechamente relacionado con nuestras emociones. Varias hipótesis sustentan que el sistema nervioso tiene puntos de conexión con el sistema inmunológico, influyendo positiva o negativamente nuestra salud de acuerdo a como nos sintamos.

Para dar un ejemplo podemos decir que la ira aumenta la tensión en el corazón. De la misma manera, la ansiedad aporta a que seamos más propensos a gripes y herpes: la ansiedad constante afecta nuestro sistema inmunológico, haciendo que éste falle cuando el cuerpo requiere de su ayuda, para estar a la defensiva contra estos virus. Las situaciones estresantes a largo y mediano plazo como la pérdida de apoyo social, propicia las enfermedades cardiovasculares, ya que aumenta la coagulación de la sangre, afectando los niveles de triglicéridos obstruyendo las arterias y aumentando la presión arterial.

La buena salud física y mental depende del desarrollo apropiado de una persona como ser social; y esto sólo lo podemos lograr en un entorno consciente cuya meta sea mejorar nuestras relaciones interpersonales. Una persona que aporta positivamente a su entorno, es aquella que logra identificar su equilibrio con la naturaleza, analizar los ejemplos que encuentra en ella y aplicarlos  a su vida diaria. La naturaleza no es estática, se mueve constantemente y nosotros debemos conocer y seguir ese ritmo.

En la naturaleza no existe la competencia, sólo se llevan a cabo mecanismos de interconexión que hacen funcionar desde las células hasta los organismos más complejos. De esta misma manera nosotros debemos complementar nuestras cualidades empezando en nuestras familias, en la cooperación mutua, en hacer sentir importante e indispensable a cada miembro de la misma. Es indispensable comenzar desde la educación a  nuestros hijos por medio del ejemplo, educándonos también a nosotros mismos, para que más adelante no padezcan lo que la sociedad adulta sufre en nuestros días. Nuestra relación con el entorno puede hacer la diferencia y contagiar una tendencia positiva para el bienestar común.

Referencias:  Unión y longevidad: un dúo Saludable, Autores: Kenneth Gergen y Mary Gergen,  Boletín Informativo del Envejecimiento Positivo, Recorte de prensa, 23 de Julio de 2007.
http://www.healthandage.com
Aspectos Biopsicosociales que inciden en la salud del adulto mayor, Autor: Lic. Aida Chong Daniel, Policlínico «Jorge Ruiz Ramirez». La Habana, Cuba.
               Recibido: Abril de 2011. Aprobado: Enero de  2012.  
                http://www.bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol28_2_12/mgi09212.htm
               
La Salud y las emociones negativas, Autor: Josep Masdeu Brufal, Naturopata, psiconeuroinmunologia
http://www.naturopatamasdeu.com/la-salud-y-las-emociones-negativas/

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