La colaboración mutua es la base de una sociedad integral

Los seres humanos hemos evolucionado a través la colaboración, lo que nos ha impulsado a crear sociedades. Hoy por hoy, podemos decir que ninguna sociedad permanece aislada sino que entre todas, a pesar de las diferencias y particularidades constituimos una sociedad global. Vivimos en un mundo de conexión total y todas las sociedades nos afectamos recíprocamente. Si prestamos atención a esta red de conexión podemos advertir de una manera u otra, que todas nuestras acciones se interconectan y pueden tener efectos positivos o negativos de acuerdo a las actitudes que manifestamos con nuestras acciones.

La colaboración mutua es la base de una sociedad integral

Buscando explicaciones sobre la evolución de la colaboración, investigadores de la Universidad Braunschweig (Alemania), utilizaron el escenario de la fila de la caja de pago de un supermercado para conocer la evolución del comportamiento cooperativo en los humanos. Los resultados mostraron que los potenciales “colaboradores” se fijan en el aspecto de la persona con quien colaboran: “si lleva una botella de agua en la mano es más probable que consiga su objetivo a que si el producto de compra es una cerveza (los consumidores de cerveza están catalogados como irresponsables y faltos de carácter, según se ha confirmado en estudios anteriores y por lo que se reduce la disposición a ayudarlos)”. Además, aparentemente actúan mediante el mecanismo de reciprocidad indirecta, es decir, “colaboran con los individuos que consideran dispuestos a ayudar, sin mediar una acción altruista que los beneficie”.

La evolución de la colaboración entre las personas es anacrónica porque en una sociedad global donde cada acción hacia el sistema causa efectos en cada uno de nosotros, siendo egoístas, en un flujo sistémico natural (altruista) dicha situación puede colapsar. Donde encontramos muchos ejemplos de estas acciones es en los ámbitos ecológicos, ambientales, climáticos, etc. Debemos ser conscientes de las acciones que realizamos, no podemos sólo “valorar” lo que percibimos ya que no podemos comprender la totalidad de la realidad. Sumado a esto, vemos el estado actual competitivo en la convivencia cotidiana, que nos muestra muchas aristas de conductas destructivas que causan más separación y división que buenas conexiones en las interrelaciones humanas. Sin embargo, estas situaciones nos orientan para enfocar claramente hacia dónde tenemos que ir si deseamos beneficiarnos, y también beneficiar a la sociedad. Los beneficios de comprender la importancia clave de la colaboración mutua para cualquier sociedad devendrán de una adecuada educación integral.

La educación integral promueve una correcta conexión con los demás, ejemplifica según los modelos de la naturaleza las interrelaciones que tenemos con todo y con todos. En la naturaleza encontramos los múltiples sistemas naturales interconectados del planeta; cada elemento natural por muy elemental que sea se muestra único y diferenciado, pero a su vez se interconecta con todo el sistema complejo cumpliendo un papel esencial dentro de éste. Los seres humanos en general necesitamos tomar estos ejemplos si deseamos construir una buena sociedad futura en la que podamos vivir bajo los principios del apoyo mutuo. No tenemos que ser iguales sino complementarios, apoyándonos más y compitiendo menos, ser más compasivos y menos violentos, en definitiva, tratar a los demás como deseamos que nos traten. Estas actitudes no son muy factibles en un mundo competitivo, sin embargo, construyendo juntos un entorno adecuado haremos visible la integralidad del mundo y seremos testigos de que las crisis de nuestra cotidianidad pueden superarse desde las bases de la colaboración mutua.

Referencias: http://humanidadintegrada.org/sitio/2015/01/la-cooperacion-nos-permite-evolucionar/

http://www.diariodeavisos.com/2015/11/competitividad/

http://www.investigacionyciencia.es/noticias/cooperacin-selectiva-en-el-supermercado-13665